Las salinas: entre la tradición y la innovación

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Hemos tenido en nuestra Ágora de Incubazul una interesante jornada sobre el presente y futuro de las salinas y su papel en la innovación. Se trata de una actividad milenaria vinculada a la provincia de Cádiz que llegó a ser un elemento de riqueza, además de un conformador y un paisaje, pero que entró en crisis con la llegada del frigorífico. Entonces dejó de ser necesaria para la conservación.

De 170 salinas que llegó a haber en la Bahía de Cádiz, ahora sólo quedan tres que siguen explotando los tajos. Y hay muchas personas empeñadas en recuperar esta tradición porque puede ser generadora de riqueza. Pero es que, además, conserva el medio ambiente, contribuye a la conservación climática y alberga multitud de especies.

Abrió la jornada el delegado especial del Estado para la Zona Franca, Fran González. En su saludo, dio la bienvenida al evento y destacó la importancia de jornadas como éstas.

Alejandro Pérez, de la Universidad de Cádiz, es el impulsor de la recuperación de la salina La Esperanza, para albergar proyectos empresariales emergidos de la UCA, para difundir la actividad salinera y para ser fuente de conocimiento científico. Pudo contar con pasión cómo en estos años de recorrido de La Esperanza se ha demostrado que se puede diversificar económicamente.

El presidente de Salarte es Juan Martín, un enamorado de las salinas que se ha propuesto también su recuperación. Acaba de terminar un estudio sobre las salinas en Europa que permite contar con un mapa con todos los recursos, así como su actividad y diversificación. Un exhaustivo trabajo que estuvo exponiendo y que encantó al público congregado.

Emprendimiento en las salinas

Una de las conclusiones que quedó más clara es la posibilidad de diversificación que ofrecen las salinas. Pueden albergar la tradicional labor de extracción de la sal, de flor de sal o escamas de sal. Todo ello con unas condiciones y características que pueden caber en cualquier ámbito gourmet.

Pero también pueden albergar actividades de ocio y experiencias, turismo, cultivos… Esos fueron los ejemplos que contaron Susana Martínez, CEO de Productos la Salá; y Sabina Limón, que lleva la Salina El Alemán en Huelva.

En el caso de Susana, es una empresa que se dedica a la recolección y tratamiento de la salicornia, una planta que nace en las salinas y que tiene unas propiedades extraordinarias. Esta empresa está incubada en Incubazul y está probando nuevos modos como propiciar el cultivo de esta planta. Además, lo comercializa.

Las Salinas El Alemán son un buen ejemplo de diversificación. Además de la extracción tradicional, cuentan con un spa salino donde se reciben baños y barros y ha sacado una línea de productos cosméticos para su comercialización.

En el caso de Taite Cortés, coordinadora de Incubazul, pudo exponer el proyecto de la incubadora y las posibilidades que ofrece a las empresas que quieran innovar y arrancar empresas en el entorno salinero.

Tecnología frente a tradición

El otro bloque de la jornada abordó la tecnología y la innovación en las salinas, de la mano de Diego Saez y Eduardo Ibarra, de MESbook, empresa especialista en gestión industrial; y plannifai, una aplicación que te ayuda a gestionar proyectos, personas y multitud de procesos de forma rápida y eficiente. Ambos explicaron las oportunidades que ofrece la tecnología en la explotación y optimización de estas instalaciones tradicionales.

Precisamente, ese fue uno de los elementos esenciales del debate que se produjo a continuación: qué parte del trabajo ha de mantenerse conforme a las tradiciones y qué parte puede complementarse. Se trataría de contar con procesos y tecnologías que ayudan en el día a día. La experiencia de Sabina Limón y Susana Martínez son de complementariedad, frente a otras voces más proclives a lo tradicional.

También se expuso la necesidad de dar a conocer los recursos que hay y la tradición que nos ha precedido. Y esto es así porque sólo la información y el conocimiento pueden dar lugar al emprendimiento y la innovación. Y cuando se conoce el mundo salinero, se ven opciones de desarrollo y nuevas ideas y empresas, como La Salá, que nacen como oportunidad de negocio.